Día 7 – Breslavia: alrededor de la Rynek

Cada ciudad por la que paso me parece más atractiva que la anterior. Será casualidad, será mi entusiasmo que va en aumento. El caso es que ya desde el tren Breslavia se antoja interesante, y creo no equivocarme.

Mi primer punto es la Rynek, segunda más grande tras la de Cracovia y perfectamente recuperada tras la devastación de la II Guerra Mundial. Fachadas estrechas, coloridas, con unos exagerados y empinados tejados para combatir las nevadas; casi todos ocupados por restaurantes, bares y tiendas de recuerdos. Más no por ello el conjunto deja de ser hermoso. 

 En una esquina de la plaza hay dos pequeñas viviendas unidas por un arco. Se conocen como Jas y Malgosia, que traducidos serían Hansel y Gretel. Eran los antiguos monaguillos de la iglesia que está a sus espaldas: Santa Isabel, una maravilla del gótico tardío que también sufrió graves daños y se terminó de recuperar en la década de los 80.

 A lo largo y ancho de la ciudad se encuentran en los lugares más insospechados figuras de enanitos realizando diversas actividades. Los hay descansando, apagando un fuego, leyendo libros,… Encontrarlos se convierte en un entretenimiento y a la vez un reto. Dicen que hay 150 repartidos por toda Breslavia, así que con un poco de suerte y siendo observador… 

 Visitar otros lugares da también la oportunidad de encontrar comercios curiosos que no hay en tu ciudad. Uno al que muchos les gustaría tener cerca de casa es esta tienda de Lego. Ediciones limitadas, llaveros con luces led, sobres sorpresa,… Delicia para niños y aficionados a la marca.
 Vuelvo a la Rynek para conocer por dentro el espectacular Ayuntamiento, que preside la plaza y del que destacan su reloj astronómico y la torre.  

 Muy cerca está la iglesia de la Magdalena, también de origen gótico y con dos imponentes torres en su fachada principal.

Más al sur está la iglesia de San Wenceslao, San Estanislao y Santa Dorotea. El tamaño del templo permite de sobra hasta tres advocaciones. El tejado es de dimensiones colosales, bicolor y con una gran cruz griega que parece como si quisieran que sea bien visto desde una foto por satélite.

El interior de las tres es prácticamente idéntico, pero la destrucción es la herencia que deja.

Atravieso de nuevo la Rynek para llegar al barrio universitario, aunque mañana será cuando lo visite a fondo. Aquí se encuentran el rectorado de la Universidad de Wroclaw y, adyacente, la iglesia del Santo Nombre de Jesús.

Tantos lugares interesantes y tan concentrados emocionan a cualquier turista como yo. Incluso si encuentras una escultura «dedicada a ti mismo»

 Siento que Breslavia es probablemente la gran desconocida de Polonia. Mañana seguiré descubriéndola.

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